viernes, noviembre 25, 2005

Bahieno Ausente

La nota para un crack del fútbol y un Senor de la vida

Cuando a Milton Rodríguez Coll le remití a Madrid –en donde está residiendo desde hace aproximadamente tres a?os- el cuestionario que leerán, inicialmente se resistió a responder, con el argumento de que siendo hermano, a lo mejor no se vería bien que tengamos que referirnos a él. Insistí por un par de ocasiones, hasta que obtuve su aprobación, y me respondió: “Transcribo y contesto el cuestionario que tuviste la gentileza de hacerme llegar y puedes tener la seguridad de que has logrado “sacudir” mis sentimientos y que he querido ser lo más fidedigno posible.....”.

Cabe decir ahora una reflexión que hice para que aceptara mi pedido: aquí hemos dado cabida a centenares de personas que en la vida lograron destacar en diferentes campos de la actividad, uno de ellos el deporte. Hemos evitado hasta donde ha sido posible dedicarnos a decir lisonjas a los parientes, pese a los enormes méritos que ellos tienen. Pero otra verdad sea dicha, no podemos resistirnos a tener las opiniones de un hombre que próximo a cumplir 74 a?os de edad, posee una gama de virtudes. Como padre y jefe de familia, empresario, amigo y deportista; lo incluimos entre los grandes del fútbol de Bahía....y de la vida.

Los lectores sabrán comprender que a los hermanos también se les puede dedicar un espacio; esto no está vetado por ninguna norma. Así como a los amigos; por eso han pasado por esta sección: Ellí Barreiro, Joaquín Tamariz, Capacho Jiménez, Me?ique González, Pepe Vaca, Pepe Rivero, Leonardo Viteri Molinari, Tenko Gilces, Ruco Santos, Guido Trivi?o, Jacinto Espinoza; y muchos, pero muchos más.......

Tus inicios en el deporte ?

“Traje, incorporada, la afición por el deporte y el fútbol específicamente y me gustó tanto que en mi infancia mis juegos eran con una pelota o un carro y no fui un cultor de elevar cometa, hacer bailar trompo y tantos juegos escolares. Bromeé alguna vez diciendo que me gustó tanto el fútbol, que una hora después de haber nacido, mi mamá ya tuvo que salirme a buscar al patio porque me había salido a jugar. El venir de una familia de padre y tíos futbolistas (yo vi jugar a mi tío Eduardo), era como traer la afición bajo el brazo en vez del mencionado “pan”.

Tuviste razones de motivación en algunos deportistas y quiénes fueron ?

“Me?ique” González abrió en mi la ilusión de jugar de “10” cuando se jugaba con dos defensas, 3 volantes y cinco delanteros (MW), pero el “10” me entusiasmó por el derroche de energías que había que desplegar y, como dije, ahí jugaba “Me?ique”. Pero de esa época de oro del fútbol de Bahía a quienes vimos jugar a los Viera, Vaca, Alume, Vincent, García, provocaba emularlos. Y tuve el aliciente, además, de que los domingos de fútbol hicimos un pacto con “Me?ique”, porque yo le llevaba el equipo y entraba “de pavo” a la cancha del Colegio Eloy Alfaro”.

En qué equipos actuaste, incluidos educacionales ?

“En la Miguel Valverde, solamente en los recreos........ni qué pensar en “esa” época en competencias; cuando con mi familia nos trasladamos en el a?o 1946 para radicarnos en Quito, conjuntamente con dos amigos manabitas que estudiaban en Quito, Marcial Astudillo y Ferdinand Hidalgo Rojas, inicié mi actividad deportiva barrial; en la Selección del Colegio Ricardo Jaramillo de Quito, en donde me gradué de Contador; en el Atlanta querido y en un equipo de Chimbacalle (Quito), en donde conjuntamente con mi hermano Carlos lo integramos y que se llamó “Tarqui” (aquí fuimos campeones y yo tuve que jugar de puntero izquierdo, 11 en la época), porque Carlos era el “10” y, realmente, lo hacía bien. Como recuerdo imborrable nos dieron por el campeonato un banderín con la foto de cada uno de nosotros”.

Qué selecciones de Pichincha integraste ?

“En las selecciones amateur hasta 1957 estuve algunas veces, pero, en la época que Atlanta estuvo en el profesionalismo en el período de 1958 a 1961 cuando se conformaba la pre-selección que la integraban 44 jugadores, siempre estaba, pero a la selección no llegué nunca y se explica porque yo pertenecía a un equipo modesto y los “grandes” son los elegidos a sabiendas de que casi siempre van “bloques” para conseguir el mejor rendimiento posible por efecto del acoplamiento. Casi siempre los “10” éramos, Leonardo Palacios (Politécnico), Bolívar Vivero (LDU), Wilson Espinoza (Aucas) y yo (Atlanta).

Aquí un recuerdo: en la época jugaban en Quito los colombianos Leonel Montoya (Atahualpa) y Gabriel Mejía (D. Quito), arquero, con quienes habíamos hecho una buena amistad y en una de esas me dice Leonel: Milton, quedaste en la selección ?, y al decirle que no y mira quiénes estaban, me dijo Gabriel: Milton, vas a tener que matar a dos. Obviamente, no lo hice ................”.
Algún encuentro en particular que te resulte inolvidable ?

“Son dos, cuando fuimos campeones en 1957 y obtuvimos el ascenso al Fútbol Profesional de Pichincha; para festejarlo, jugamos un partido contra el Deportivo Quito que se había coronado por tercer a?o consecutivo Campeón de Pichincha, en el Estadio de Chimbacalle y ese día “se nos prendieron todas las luces” y cuando faltaban 7 minutos para terminar el partido Fausto Guerrero consiguió el tercer gol ya que estábamos empatados a dos; y entonces se desató el entusiasmo en el público que había “rebosado” el Estadio, invadió la cancha, nos pasearon en hombros, nos besaban, nos daban “trago” y el partido se suspendió por espacio de 25 minutos, mientras el D. Quito se mantenía alineado en la cancha ya que tenían la esperanza de, por lo menos, empatar el partido pero, cuando se reinició el partido ya no jugábamos nosotros porque jugaba nuestra “alma”, porque con eso fue que defendimos ese triunfo. Ese día se sucedieron tantas cosas que ya invaden el terrero de lo imprevisible; cuando se acabó el partido nos volvieron a llevar en hombros, nos sacaron del Estadio y nos condujeron a tantas diferentes casas del Barrio (Chimbacalle-es un pueblo) y se montó un festejo con baile, comida, “aguardiente” y creo que hasta “cianuro” . Mi gratitud para “Pachito” Fajardo el guardián del Estadio que guardó toda mi indumentaria de civil.

Y el otro partido el que jugamos contra el Ferroviarios en Bahía que tiene muchas connotaciones. Habiendo salido de Bahía a fines de 1942 y aunque siempre he regresado por períodos cortos, ir a jugar a Bahía ante el Campeón y que realizaba una campa?a extraordinaria contra los grandes de Guayaquil y Quito, generaba en mí una sensación especial y, más aún, cuando la noche anterior al juego asistimos a Radio Bahía en donde se nos hacía una entrevista y la gente que se agolpaba a la entrada nos gritaba al oído: “seis les vamos a hacer ma?ana, “paisanos”. Creo que esto era el termómetro de qué pensaban de nosotros y que los jugadores del Ferroviarios tomaron el partido con mucha displicencia y pensaron que el partido “era pan comido”. Ya en el partido, Ferroviarios se negó a cambiar de camiseta porque había similitud en los uniformes y como nosotros no teníamos otro uniforme, convenimos y jugamos sin camiseta, que fue una propuesta mía como Capitán del equipo y fue otro factor que nos favoreció porque ir de la sierra y a fines de a?o, el calor, es un factor importante. Dije connotaciones, y cuando al finalizar el primer tiempo con el arbitraje de Pepe Baca (un crack del fútbol) ya ganábamos por 3 a 1 y Pepe no se cansaba de insultar a los jugadores de Bahía, en el descanso me llamaron para decirme que iba a haber cambio de árbitro para el segundo tiempo y Pepe entró a jugar y el “Gato” García arbitró. Yo acepté. Ganamos 5 a 1. Lo que viví internamente porque sentí que en mi tierra “me habían visto jugar”, solamente lo sé yo; siguiendo con las connotaciones, se da?ó el bus que nos había llevado desde Quito y vivimos 3 días de odisea porque hubo que recurrir a familiares y amigos para hospedaje y comida ya que el regreso fue por partes y cada quien como podía; y el día lunes mientras nos fuimos a la playa a gozar del mar, me dijo David Juna, “para conseguir dinero para irnos Milton, ofrézcales la revancha y nos comprometemos a perder”. Son cosas que ahora sí se pueden contar.

Como secuela de este partido no quiero abstraerme de contar una anécdota en Bahía y que ocurrió a los pocos meses. Bahía se preparaba para un partido contra Chone y uno contra Barcelona de Guayaquil, y cuando llegué por unos días de vacaciones al saludar con mi Primo Wilfrido, el “viejo Raffo”, me contó que lo habían excluido de la Selección y como es hereditario del léxico de Don Firo, lo usó para expresarse de los Dirigentes que lo habían separado; convenimos que el martes próximo iríamos a entrenar contra la Selección y así fue y le ganamos a la Selección con tres goles de Wilfrido, y no sólo que lo reintegraron a la Selección sino que tuvieron la gentileza de invitarme a que me incorporara a la Selección; honor que tuve que declinar por mis obligaciones laborales en Quito”.

Algún encuentro con algo “especial” ?

En el a?o 1959 Atlanta debía jugar en Ambato contra el ídolo ambate?o, Macará, y el Entrenador Jorge Pérez y yo viajábamos con un cu?ado mío, su esposa Teresa, su mamá y mi hermano Richard y tuvimos un accidente; por una alcantarilla no nos fuimos al precipicio de esa carretera andina; sin embargo, llegamos a tiempo para el partido y empatamos 3–3 y yo hice los tres goles (yo no era propiamente goleador pero ese día se descuidó mi marcador) y desde entonces hasta que vivió, mi cu?ado siempre me decía que a mí había que asustarme para que haga tres goles”.

Algún encuentro que quisiste olvidar enseguida ?

“El torneo de 1958 de Pichincha lo lideramos al terminar la primera rueda, invictos, solamente LDU nos había logrado empatar y estaba programada la visita del Real Madrid y había que buscar un rival para ese partido, pero en Atlanta nadie confiaba ni confiaría y como en Guayaquil estaba el Patria de puntero, programaron un partido en Guayaquil contra el Patria. En Quito no se jugaba de noche y fuimos al Estadio Capwel para el juego nocturno; habíamos llevado dos refuerzos, Carlos Garzón y Rafael Sánchez del Dep. Quito y en la primera pelota que recibió Rafael hace el centro gritándome, “toma Milton”, yo me dispongo a “matarla” para ponerla en el piso y levanto la pierna............y la bola cayó dos metros más allá; qué bochorno, qué vergüenza. Me encandelillé y el bajón fue por el resto del partido.

Aquí hubo otro pasaje: en el Patria jugaba un lateral derecho manabita, el “Cholo” Martínez que la más baja la daba en la garganta y cuando me pasó esto se acercó y me dijo :”te cogió la luz paisanito”; cuando le dije qué “paisanito”, porque soy manabita, se puso muy conciliador y trataba de animarme.

El resultado del partido fue 3–0 y “la sacamos barata”. El partido del Real Madrid lo tuvimos que ver desde las gradas”.

Lesiones de consideración en tu carrera ?

“Felizmente ninguna, solamente las leves”.

Es verdad que estuviste a punto de ir a LDU ?

“En el a?o 1959 con la Presidencia del se?or Jacinto Meneses y al oír rumores de que el D. Quito por intermedio de su Presidente el se?or Oswaldo “Gato” Icaza y un personero de LDU se interesaban por mi concurso, como un reconocimiento a los servicios prestados y estando en mi plenitud de condiciones me entregó el pase en blanco. Pero era muy fuerte la “gallada” que habíamos hecho en Atlanta con Fausto Guerrero, David Juna, Leonidas Tamayo y Manuel Vaca, entre los principales y desistí de un cambio. Hay que decir que Atlanta fue la cuna para tantas figuras que descollaron en el fútbol nacional y para muestra: Francisco “Loro” Almeida (Politécnico), Segundo “?ato” Cevallos (Emelec), Oswaldo Rodríguez Coll (Aucas), Flavio Garzón (Politécnico), Faustro Guerrero (LDU) y tuvimos grandes jugadores extranjeros: Antonio Gianonni, Walter Brienza, Estaquio Claro, Carlos Ramos, Oscar Sapia; y tengo que hacer una mención muy especial como elemental sentido de gratitud al Se?or José María Ocampos “El Mariscal”, el verdadero forjador de lo mucho o poco que logramos”.

Te hubiera gustado jugar en esta época ?

“Me gustó tanto jugar que he dicho que me divertí mucho y me sentí feliz con una pelota en los pies. Me he sentido satisfecho con el estilo que tuve y me entendí con la pelota. Aceptando la realidad, me conformo con verlo ahora”.

Tu opinión sobre D´stéfano, Pelé, Maradona ?, Cuál crees que fue el mejor ?

“En escala de 1 a 10 y en el orden que me lo preguntas 8–10– 4, porque pienso que la vida privada debe estar en concordancia con la vida deportiva y se supone que el deportista es un modelo para la juventud”.


E. R. C.
Atlanta, el primer equipo que integró MRC; tiene el recuerdo grato de su inicio.

En un homenaje que con los veteranos de Aucas fueron a hacer a Isidro Matute, en Guayaquil, esa legendaria figura del fútbol nacional; constan Carlos Garzón, Edmundo Domínguez y Enrique López Dáger.

Con Eduardo Rodríguez Coll, en Bahía, en un amistoso entre las selecciones de semi-veteranos de Pichincha y Bahía; observamos las ahora demolidas instalaciones del colegio nacional “Eloy Alfaro”.