COLABORACIÓN INTERESANTE
INMIGRACIÓN : La marcha es para ser parte de aquí.
Jorge Delgado25 de marzo de 2006.
Vivimos una época de impunidad en materia política. Nuestros líderes actúan sin responsabilidad, mienten para obtener resultados mediáticos, anteponen el interés particular al interés general y atropellan las leyes y a las personas en una carrera sanguinaria por mantener o recuperar el poder.
El juego político no está regido por el sentido común sino por el cálculo político. Nuestros líderes actúan en función de las matemáticas electorales y de la necesidad de recaudar fondos y apoyos para sus campa?as.
La realidad indica que hay por lo menos 12 millones de indocumentados. El sentido común se?ala que es injustificable mantenerlos en las sombras y que es necesario una reforma migratoria coherente. La justicia exige que se les asigne una personalidad jurídica. El futuro requiere que se los prepare para que no se conviertan en el lastre de una nación avergonzada por el fracaso y la desigualdad social.
Sin embargo, la polítiquería manda. De las entra?as del Senado y del Congreso de los Estados Unidos puede salir una Ley consistente y justa, pero también se puede fraguar la mas inhumana, injusta y absurda legislación en contra de una de las comunidades mas trabajadoras de este país: la comunidad inmigrante.
Todo gracias a una ola antiinmigrante que no entiende razones y que no está dispuesta a dialogar, que solo ve en una dirección y su única meta es deshacerse a como de lugar de aquellos a quienes define como los nuevos criminales, aunque su odio en realidad es contra todo aquel que tenga un color de piel distinto.
Es necesario que los estadounidenses les hagamos saber a nuestros representantes que hay que establecer una reforma migratoria justa y que hay que concederle personalidad jurídica a los millones de seres humanos cuyo único delito es haberse dejado llevar por el hambre y la necesidad de trabajo.
Por eso es fundamental que hoy, sabado 25 de marzo de 2006, nos hagamos presente en la marcha que se organiza para derrotar la ya tristemente célebre Ley Sensebrenner.
Pero tenemos una resposabilidad, esto es, que esta marcha sirva para dejar en claro que los inmigrantes estamos en pie de lucha, que no vamos a permitir que se atropelle a nuestra gente, que no estamos dispuestos a aceptar que se nos utilice como entarimado político por parte de unos cuantos candidatos inescrupulosos.
Nuestro mensaje debe ser enérgico pero pacífico. También debemos dejar en claro que queremos y estamos dispuestos a ser parte de esta sociedad.
Grupos antiinmigrantes como American Patrol, en su página de internet nos acusan de estar fraguando la segunda guerra mexico-americana. De habernos infiltrado silenciosamente en su país para invadirlo y recuperar los territorios que un día le pertenecieron a Mexico.
Es por esto que debemos abandonar las posturas nacionalistas estúpidas. Las posiciones que le hacen da?o a nuestra causa. Es por eso que debemos entender que desde el momento que decidimos venir a este país y establecernos en él, nuestra única bandera debe ser la estadounidense.
Muchos de los inmigrantes tenemos hijos estadounidenses, muchos otros han adquirido la nacionalidad estadounidense. Este país debe y tiene que ser ahora el motivo de nuestro compromiso.
Eso no significa desconocer nuestro pasado ni olvidarnos de nuestros ancestros, sino contribuir a que esta sea una nación unida, homogénea en el compromiso y el amor hacia ella.
Es una falta de respeto observar a los marchantes portando banderas de México, Ecuador, Argentina o Colombia. Vamos a la marcha, pero portando la bandera de los Estados Unidos de América.
Vamos a la marcha a gritarle al mundo que los inmigrantes merecemos una oportunidad porque estamos comprometidos con este país. Vamos a la marcha a decirles a los estadounidenses que estamos acá para integrarnos a su sociedad. Vamos a la marcha a decirle a nuestros detractores que estamos aquí para abrazar su cultura y aportar también con la nuestra.
Tenemos que tener claro que esta no es una lucha de nacionalidades, que esta no es una guerra entre naciones hermanas, que este no es un asunto de piel o de lenguaje. Tenemos que tener en claro que este es un asunto que nos compete a todos los estadounidenses, y cuando me refiero a estadounidenses me refiero a todo a aquel que ama a este país sin importar su nacionalidad o condición migratoria.
Tenemos que tener en claro que este no debe ser un asunto de odio entre razas, sino de justicia social, de condiciones laborales honestas, de respeto los derechos civiles y los derechos elementales del individuo. Tenemos que dejar en claro que luchamos por la dignidad de nuestra gente.
Jorge Delgado escribe desde Irvine. jorgemardelgado@hotmail.com
(Con la autorización del se?or Delgado, me permito compartir éste editorial, por creerlo universal)


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