CARLOS EFRAÍN MACHADO
Unos pocos días hace que leí la noticia de que se retiraba de su actividad de Periodista Deportivo el Radiodifusor Carlos Efraín Machado, mi amigo, y es propicia la ocasión para, desde estas columnas de El Nuevo Globo hacerle llegar unas pocas palabras en homenaje a una amistad longeva ya que data desde los a?os 50.
Se inició cuando coincidimos en el Colegio “Ricardo Jaramillo”, luego, él en su Atahualpa comenzó su actividad deportiva, jugando como lateral mientras yo lo hacía en mi Atlanta querido. Narraré algunos de los muchos pasajes que he compartido con Carlos Efraín, aunque no precisamente en orden cronológico. Hemos coincidido en muchas salidas al exterior cuando yo colaboraba con mi hermano Carlos precisamente en esas laboras.
Una vez que se había retirado de la práctica del deporte se convirtió en colaborador de la actividad de los ex jugadores de fútbol que se autocalificaron como “semiveteranos” y que, generalmente, fue Leonardo Palacios quien organizaba a este grupo. Carlos Efraín y Leonardo fueron compa?eros de equipo en el Politécnico.
A Carlos Efraín le distingue la “chispa” que tiene para intercalar hilaridad en sus narraciones y contaré una de ellas: “golpearon a un jugador y éste, haciendo teatro, exageró sus revolcones interrumpiendo el partido y luego se recuperó y siguió jugando como si nada hubiera ocurrido y cuando le llegó el balón, Carlos dijo: LO RECIBE EL EX MUERTO” .
Hace pocos días en este Semanario narré de un cuadrangular de Indoor que jugamos en el Coliseo Julio César Hidalgo de Quito en homenaje a Alberto Spencer y había mencionado la participación de Carlos Efraín, quién siempre puso a disposición su Nueva Emisora Central.
Cuando con Enrique Portilla, el “Chueco” Oliva, Tom Rodríguez, Carlos Garzón, “Chicho” Benavides decidimos invitar y traer al “Mariscal” Ocampos a Quito, él colaboró ardua y desinteresadamente en la gestión.
El se?or José Ocampos, “Mariscal”, tuvo en su vida el drama enorme que padeció su esposa durante 27 a?os por efecto de deficiencia de la circulación de la sangre y fueron cercenándole sus miembros hasta quedar solamente el tronco de su cuerpo y narro esto porque Ocampos, marido abnegado se “retiró” del mundo para consagrarse a tiempo completo en atender a su querida esposa hasta la muerte, con lo cual, se resintió mucho su economía y al enterarnos en Quito, en donde tanto le debemos al “Mariscal”, logramos colectar una interesante cantidad de dinero y en esto tuvo mucho que ver la ayuda que recibimos de Carlos Efraín y fuimos designados, “Chicho” Benavides, Machado y yo para viajar a Asunción, Paraguay y hacer la respectiva entrega. Debo aclarar que el viaje lo financiamos de nuestro propio peculio.
La cantidad de atenciones que nos dispensaron los periodistas, el gobierno y el pueblo paraguayos son motivos de gratos recuerdos.
A Bahía fuimos a jugar los “semiveteranos” un par de veces y en una de ellas fue un equipo de Bahía por invitación y la trilogía de Machado, Palacios y Rodríguez nos encargamos de atenderlos en Quito (debe haber gente en Bahía que recuerde esto) y Carlos Efraín fue uno de los gestores.
Ahora que veo que se retira quise tener estas pocas palabras como un ENHORABUENA y que pase a disfrutar de su familia y del resto de su vida en esa belleza de residencia con sus instalaciones deportivas que tiene en el Valle de los Chillos en donde tantas veces convocó a muchos amigos.


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